jueves, 30 de julio de 2015

Lactancia Materna


Antes de tener a mi hijo no había dado importancia a la lactancia materna ni tenia alguna opinión al respecto. Desde el primer encuentro con él después de su nacimiento, intenté darle de mamar, al principio fue muy doloroso, sobre todo cada vez que el comenzaba a mamar, luego iba pasando el dolor y eso se prolongó por quince días. Recuerdo que mi mamá me vio tan adolorida que me sugirió amamantarlo por lo menos 15 días, pensaba que iba a tirar la toalla, nada más alejado de la realidad... No voy a decir que sea fácil, sobre todo en las noches cuando el cansancio te vence y deseas que termine pronto, cuando no puedes ni abrir los ojos. Recuerdo que cuando más dolía, pensaba que solo era capaz de hacerlo por él, que ya era todo para mí.  Los pezones se rompen y por increíble que parezca, es la misma saliva del bebé lo que los sana. Se me infecto un conducto mamario y la leche se endureció la primera semana, pero con tratamiento mejoré rápidamente. A los 15 días cesaron los dolores y comencé a disfrutar realmente amamantar a mi bebe.
Escuché muchas historias de amigas y vecinas que me contaban sus experiencias y la forma como cuidaron y amamantaron a sus hijos, muchas veces me ayudaron, y lo agradezco. Pero cada bebé es diferente, así como cada madre y cada experiencia es única. Algo que me ayudó y mucho, y aun lo aplico hoy, fueron las palabras de mi mamá cuando me dijo que el instinto de madre podría guiarme en el cuidado de mi hijo perfectamente, que hiciera caso de él. Así lo hice y finalmente decidí dar lactancia exclusiva  a Luis Mario hasta que llego el momento de volver al trabajo: mi bebe dormía y despertaba en mis brazos, porque la separación entre comidas es muy corta; cuando le dan leche maternizada se pueden dormir tres horas o más en el día, yo no viví eso. En los intervalos que el bebe dormía aprovechaba para hervir el agua, le preparaba el baño,  lavaba o planchaba alguna ropita suya, porque no tuve mucha ayuda, fueron días muy solitarios, lo tenia para mi solita todo el día! Pero tuve la gran bendición de tener un niño muy tranquilo y sano gracias a Dios, ya al mes mi bebe dormía la noche completa, desde las 10 pm hasta las 4 am aproximadamente, nunca pasé por el trauma de los niños que duermen de día y pasan la noche de fiestas.  Cuando los pezones comienzan a gotear, es el momento en que el bebe esta a punto de despertar, es tan mágica la conexión de madre e hijo, la naturaleza es perfecta; esto fue un descubrimiento hermoso para mi, aunque ya mi hermana lo había mencionado antes. 
Mi sueño era muy pesado antes que el naciera y se hizo extremadamente liviano, despertaba justo cuando el despertaba, mientras hacia los que haceres  escuchaba su run run, lloraba muy poco, a veces despertaba y no lloraba a menos que tuviese mucho tiempo durmiendo, y entonces si despertaba con mucha hambre. Tenia una vecina que es médico, mencionó que no era bueno que pasara más de tres horas sin alimentarlo, así que si estaba dormido, debía despertarlo para amamantarlo, nunca hice caso de su sugerencia, porque siempre supuse que si dormía era porque tenía sueño y no hambre; por supuesto Luis Mario dormía tan poco que nunca estuvo dormido por mas de tres horas durante el día; pero ¡ojo! es un dato importante vigilar sus horarios, porque hay niños muy dormilones y también podría ser una señal de que algo anda mal si no despierta alrededor de cada tres horas en especial el primer mes. Tuve algunas dudas cuando fue creciendo, terminaba tan rápido con ambas tetas y comía tan seguido, que llegue a pensar que no lo estaban alimentando lo suficiente, pero su pediatra me decía que si no lo estuviera alimentando lo suficiente, no aumentaría de peso, al menos no en la proporción adecuada, y afortunadamente mantenía un buen peso y un buen crecimiento, a pesar de ser de contextura mediana, heredado de sus padres.
Amamanté a mi hijo con lactancia materna exclusiva hasta aproximadamente los 4 meses, separarme de él fue lo más difícil que tuve que hacer después de pasar todo el día como mama canguro por cuatro largos meses, continué amamantándolo hasta los 8 meses, cuando mis pechos comenzaron a ser solo su juguete divertido para morder, entonces termino mi época de lactancia materna.  En conclusión puedo decir, que a pesar de su comienzo doloroso es la mayor conexión entre madre e hijo, mientras lo amamantas te observan con la mirada mas tierna que he visto jamás, no hay nada mas hermoso que poder alimentar a tu hijo de forma natural, la gran mayoría de las mujeres pueden hacerlo, no necesitas una condición especial. El embarazo, la lactancia y el momento mágico de dar vida a un nuevo ser son un regalo de Dios que nos hace a las mujeres tan especiales, y es el espectáculo mas bonito de la naturaleza!

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